Y nos despertamos en el día 5 de nuestro viaje, con mas miedo que vergüenza dijimos, venga a desayunar… bajamos y oye, un pedazo de irish breakfast que lo flipas y el Sr Peter (creo que se llamaba así) muy amable, preguntando que tal todo…vamos, la gloria, asi qeu después del copioso desayuno nos fuimos a la habitación, duchita…bueno, como estabamos en la última planta costó que llegase el agua caliente, así que se demoró nuestra salida.

En Galway había dos cosas que queriamos ver, los Cliff of Moher y Connemara National Park. Nos decidimos primero por Connemara Park asi que como los valientes nos abrigamos muchísimo y nos metimos en el coche hacia nuestro destino. Cuando habíamos recorrido unos 25km (1 de ellos detrás de un camión que esparcía sal por la carretera) y vimos que el cielo parecía que iba a romper a tronar hacia donde nos dirijíamos dijimos…mira, mejor esto lo damos por imposible e intentamos visitar los acantilados de Moher. Así que otra cosa que dejamos de ver, dimos media vuelta y camino de Galway y ohhhhhhh camino de Galway freno el coche en un semiatasco que había en un pueblecito y ZAS el coche que empieza a patinar diriiéndose raudo y veloz hacia el todoterreno que teníamos delante. En ese momento se me pusieron de corbata y no se como el coche paró antes de golpear al otro. Fue un momento traumático en el que se me puso la cara del color de la nieve….y recé por que no me volviese a pasar…tendría esa suerte? UNA MIERRRRRRR…..

Como era la hora del almuerzo local paramos por Galway y nos acercamos a un restaurante que nos sugería la guía de viajes Lonely Planet y mira, acertamos, porque si no recuerdo mal estuvo bien la comida. Ya con fuerzas nos dirigimos a los Cliff of Moher….QUE NERVIOS!!!!!!

Total, venga a recorrer estos mundos del señor con el cochecito este de marras. Allá que íbamos los dos por esos mundo de Dios con mas miedo que vergüenza por caminos que le faltaba el pelo de un calvo para pasar de denominación de origen carretera a CAMINO DE CABRAS. A medida que avanzábamos iba anocheciendo, la temperatura bajaba, nuestros pensamientos convergían a un único punto…¿saldremos vivos de esta? pero como semos unos valientes continuamos….

Lo que viene ahora fue un momento que recordaremos del viaje para los restos, lo intentaré describir lo mejor que pueda…carretera por la que sólo puede ir un coche y medio, la carretera hace un giro de 180º en ascensión con pendiente del 7-15% y con hielo, el coche que empieza a patinar  cuando vamos subiendo por culpa del hielo que se había formado en la carretera, freno y comienza el muy HP a deslizar pendiente abajo. Pánico!!!!!! Estress!!!!!! Sudores frios!!!!!! y lo mejor es que cuando se detiene el coche miro a Julie, ella me mira a mi con cara aterrorizada y decimos al unísono..LA OSTIA!!! PA HABERNOS MATAO!!!!!! y efectivamente amigos, no terminamos ahí el viaje de milagrito. He de decir que según me confesó luego parecía que yo controlaba el asunto y que mantenía la calma, podría decir que si, que mantenía la calma pero hasta el 7º día creo que no me bajaron los testículos a su sitio. ¿Y que se hace en momentos así? pues buscar un bar para tomarse una cerveza y que se le pase a uno el susto.

Dicho y hecho, camino de vuelta (si, en el momento en que se paró el coche dijimos que ya estaba bien de turismo por ese día y nos quedamos sin ver los acantilados de Moher) nos paramos en un pub y un par de cervezas negras. Yo lo siento y que me perdonen, pero no me termina de gustar.

Ya en el hotel dijimos, mira, vamos a ir a cenar y luego a un pub a escuchar música irlandesa. Nos fuimos a cenar a un sitio chulísimo, por lo menos a mi me gustó por lo diferente que era a lo que he conocido y era un restaurante japones o algo así en el que la especialidad eran sopas con tallarines, ternera, verdura y todo juntito. Perfecto. Así que con el estómago lleno nos fuimos en busca del pub con encanto. Localizamos a uno que tenía buena pinta y allí que nos metimos. Al preguntar si había música el pibe nos dijo que si, que 365 días al año y que teníamos suerte porque esa noche también había baile. Allí los dos con nuestras pintas (de cerveza se entiende) y esperando al espectáculo. Llegaron tres locales con guitarra, flauta y acordeón y luego un señor acompañado de algunos locales y un par de JAPONESAS!!!! y nada, alli a bailar la japonesa…me sentí como los guiris que llevan aquí al tablao flamenco. Pero en general he de decir que me gustó bastante y pasamos un fin de día bastante decente.

Eso si, joe que sustito

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