Ea, pues ya estamos en el día 8 de viaje y cada vez mas preocupados por como íbamos a salir del país que disfrutando del viaje, realizamos el ritual mañanero de Irish breakfast, empaquetamos las cosas, pagamos, nos despedimos de nuestros anfitriones que fueron muy amables y atentos con nostoros, firmamos en el libro de visitas y trinca el coche y para Kilkenny.

Llegar a Kilkenny no fue excesivamente complicado, bueno, contando también con que teníamos que parar cada 40 minutos para ir al servicio porque otra cosa no, pero podríamos haber hecho un reportaje de TODOS los WC de irlanda. Así que ya en Kilkenny empezamos a buscar la casa donde nos ibamos a quedar, que resulta que estaba a tomar viento del centro de la ciudad, estaba a las afueras y si no fuera por los 10 cm de nieve que había por el camino y qu dificultaba la llegada a la casa seguro que habría sido un agradable paseillo.

Cuando llegamos a la casa, nuestro futuro casero nos dijo que no había ido a trabajar porque había mucha nieve, que el coche le había patinado y le fue imposible, para variar tuvimos que hacer uso del WC del señor este porque nuestras vejigas estaban apunto de reventar. Tal como estaban las carreteras, el panorama de nieve en Kilkenny tomamos la decisión de no dormir en Kilkenny y dirigirnos directamente a Dublin porque no teníamos claro que pudiesemos llegar, auqneu todavía faltaban dos días para que saliese nuestro avión informaban por la radio que las carreteras cada vez estaban peor. Y por una vez tomamos la decisión correcta, le dijimos al casero que nos ibamos a Dublin y que lo sentiamos mucho, a lo que respondió que sin problemas y que mucha suerte.

Las cosas como son, los irlandeses son gente estupenda.

Nos armamos de valor y tomamos rumbo Dublin, llamamos al hotel al que íbamos a ir para reservar esa noche también y nada, que sin problemas, que allí nos esperaban y que no corriesemos que las carreteras estaban muy mal. Susordenes. Bien, cuando salimos de Kilkenny el termómetro marcaba -6ºC. El viaje este fue un infierno, de noche, por una autovía en la que sólo estaba habilitado un carril, en el que el termómetro del coche llegó a marcar -11ºC y con ganas de hacer pipí y sin poder bajar del coche, porqeu el parar en la cuneta (nada recomendable) y hacer pipí podría haber significado nuestra muerte segura y no estoy de coña, no os podeis hacer una idea de lo peliagudo de la situación. Por suerte cuando nos fuimos acercando a Dublin la temperatura se acercaba a -3ºC que para nosotros era como una primavera tardía pero el problema del pipí era acuciante y por suerte vimos una salida hacia un centro comercial, pero amigos, siento decir esto pero YO NO LLEGABA,incluso contemplé la opción de hacermelo encima y aliviar mi dolor y de paso calentarme un poquito, pero no, como un campeón me metí en un poligono ndustrial y contra una pared solté todo lo que llevaba.

Después nos fuimos camino del hotel, aparcamos, subimos a la habitación y Julie (que siempre sabe lo que hay que hacer en cada momento) dijo, vamos a ir a cenar al restarurante del hotel CUESTE LO QUE CUESTE PORQUE NOS LO MERECEMOS. Y uno que tiene el si fácil dijo estoy contigo sielo. Así que fuimos al restaurante y no nos privamos de nada, nos fuimos a dormir y con la satisfacción de haber conseguido llegar a Dublin.

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