Es curioso como nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Me explico, esta mañana he ido a nadar, imaginaos, viernes a las 7:05 de la mañana ahí como un campeón dentro de la piscina. Cuando llevaba unos 1.200 metros empiezo a escuchar una vocecita melosa que me decía…. anda, estas un poco cansado, ¿qué necesidad tienes de seguir? total, lo has hecho muy bien toda la semana ¿porqué no lo dejas y te vas a la sauna ahí a relajarte?

Tiene narices que uno se diga a si mismo esas cosas, sobre todo cuando te levantas tan temprano, vamos a ver, ¿no me lo puedes decir cuando me levanto y no cuando estoy ya metido en faena?  Normalmente yo que soy débil por naturaleza habría claudicado pero se ve que ya a la vocecita la tengo dominada 😉 (sobre todo a la hora  de pedirme chocolate)

Ahí va el resumen semanal:

Lunes: 2.000 metros Piscina + 15 km bici

Martes: 2.000 metros Piscina + 15 km bici

Jueves: 2.000 metros Piscina + 15 km bici

Viernes: 2.000 metros Piscina + 15 km bici

La verdad es que me siento mucho mejor, me encuentro menos cansado durante el día, duermo muuuuuuuuucho mejor y siento que me puedo comer el mundo 😀

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