Este año el viaje de navidades ha sido por territorio nacional, vamos que nada de ir a tierras de infieles como el año pasado a pasar frío y desesperación. Este año a España, que servidor la conoce mas bien poco tirando a casi nada, los objetivos eran Segovia y Salamanca.

Amaneciendo el día 2 carretera y manta que 630km había que recorrer. Al llegar a Segovia lo primero que había que hacer era vitaminarse y minearlizarse así que a Restaurante Duque, pero claro, ¿qué es lo que pasa cuando uno pasa tanto tiempo en el coche y llega a eso de las tres y pico de la tarde? pues que llega destrozao y sin ganas de ná, na mas que de morirse, así que poca cosa se comió ahí… unos huevos estrellados con chorizo y una tosta de foie, pero los huevos estrellados se ve que hay que tomarlos en casa Lucio en Madrid (objetivo para este año) porque aquí la verdad es que estaban regular.

Después de dar vueltas por el casco antiguo, visitamos la catedral y vimos el acueducto que dicho sea de paso es una maravilla de la ingeniería, ¿cómo los romanos pudieron hacer semejante maravilla? Supongo que todos lo sabreis pero las piedras del acueducto no están unidas por nada, nada de argamasa, o cualquier otra cosa que sirva para que las piedras se queden ahí para la eternidad. Así que algo digno de ver y admirar.

Luego ya al hotel a descansar y a cenar que la vida del turista es muy dura y sacrificada y el día siguiente iba a estar lleno de emociones 😉

P.D1. Un poquito de frío, pero muy soportable con un gorrito, guantes y bufanda 😉

P.D2. Si quereis ver mas fotos en flickr

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