Desde Segovia nos fuimos para Salamanca, si no recuerdo mal eran unos doscientos y pico de kilómetros. El hotel que nos daba fonda era el microhotel Placentinos, un hotelito de unas nueve habitaciones bastante agradable y que me conquistaron cuando nada mas entrar en la habitación tenía un bombón de Nestle esperándome 😀 Además tenía una bañera de hidromasaje!!!!!!!!!!!

El hotel estaba genial, muy cerca del casco antiguo, así que para el turismo viene que ni pintado. Al dejar las cosas fuimos a la plaza mayor a comer en un sitio que me recomendó un amigo que se llama Cervantes (el sitio no mi amigo) y comimos unas croquetas que quitaban el sentido jejejejeje, junto con un quesito, jamón y una sopita calentita rica que levantaba el ánimo a cualquiera.

Después nada de siesta, a patear Salamanca. Empezamos a andar por una calle que estaba llena de tiendas donde me encontré lo que pensaba que no me iba a encontrar nunca EL RINCÓN DEL VAGO!!!!! pues sí, resulta que fue en Salamanca donde nació y al ver ahí físicamente las oficinas me pareció bastante divertido 😀 sobre todo porque creo que alguna vez recurrí a ellos en mi época de estudiante 😀

Luego en el hotel decidí probar con todas mis ganas la bañera de hidromasaje, además el hotel había dejado velas y todo en la bañera, así que puse las velitas, encendí la bañera y a gozaaaaaaaaaaar….por dios, no entiendo como me gusta tanto el agua jejejejeje

Por la noche cuando paseábamos por la Catedral decidimos montarnos en un trenecito que recorría Salamanca por la parte histórica no estuvo mal, se hace uno una idea de las cosas que se pueden visitar y mas si vas para dos días 😉 Pasamos por la catedral, por el huerto de Calixto y Melibea, varias iglesias, la casa de Lis….

Y para poco más dió este día, sólo decir que yo estaba ya al borde del colapso culinario….ya los pantalones me apretaban al respirar….

 

P.D. Fotitos en flickr

 

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