Este fin de semana nos hemos ido con unos amigos a hacer la vía verde de la Sierra Norte de Sevilla. Ya la hicimos el año pasado allá por noviembre, pero teníamos ganas de repetir.

Nada más llegar el viernes, dejamos las cosas en el hotel y fuimos al pueblo a cenar un poquito, pedimos croquetas, queso, jamón y secreto ibérico. Bien, pues lo que pude comer fue el queso y las croquetas, porque el secreto con el aparato en los dientes era un poco complicado, sólo podía comer los trocitos pequeños y con un poco de dolor, pero no veáis como estaba!!!!!! para morirse, esa grasita jugosa cubriendo todas mis papilas gustativas…uffff y luego un anisito y un licor de guindas para bajar la comida 😀

Al día siguiente, con fuerzas renovadas nos fuimos al sitio donde alquilaban las bicicletas. El año pasado las llevamos nosotros, pero mira, por 10 eurillos podías tener una bici de montaña que estaba apañada y nos ahorramos el viajar con las bicis que es un poco rollo.  Antes de salir, nos dijeron que si teníamos algún problema que les llamásemos e iban a por nosotros.

Como soy previsor, me llevé un par de tubos de estos que sirven para arreglar los pinchazos, es una espuma que se le mete a la cámara de la bici y se arregla en dos patadas. Y todo perfecto oye, buen tiempo, solecito, bonitas vistas…incluso paramos en un sitio para tomar un piscolabis de pluma ibérica, pisto, queso…mmmm riquísimo. Total, que cuando estábamos a 3 km del sitio donde devolver las bicis digo…otia, que creo que he pinchado!!!!!! y efectivamente, pinchazo al canto. Me bajé y dije, joe, que bueno soy, menos mal que me he traido la cosa esa de arreglar los pinchazos. Lo sacó, cojo la válvula de la bici y…….ZASSSS!!!!! me quedo con la válvula en la mano!!!!!! valiente porquería de cámara!!!!!

Así que nada, saco el móvil para llamar y….oooooooohhhh estamos rodeados de montañas y no hay cobertura!!!! MALDICIÓN!!!!! así que nada, a andar con la bici 3 km. Cuando llegué, le digo al tío lo que me ha pasado y con toda la tranquilidad del mundo me dice…aaaahhh que se te ha pinchado la bici, vaya, que mala suerte y claro como ha sido el último tramo no había cobertura….con una tranquilidad lo decía que mira, de un infarto ese hombre no se muere…..

Y con estas nos fuimos a comprar mantecados, duchita, siesta y a cenar una sopita calentita de esas que levantan a un muerto 😀

Después del finde y ver como vive la gente del pueblo, con esa tranquilidad, todo el mundo se conoce (supongo que la privacidad tampoco existe), sin prisas…estaría bien vivirla una temporada para parar el ritmo, aunque no se yo si terminaría acostumbrándome…

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