Como uno es de culillo inquieto me dije ¿y si nos vamos por ahí en semana santa? dicho y hecho. Uno de los primeros destinos era Londres (ciudad que tengo muchas ganas de conocer) pero todas las combinaciones que buscaba salía por un pico, además como era Semana Santa los hoteles por las nubes, así que descartado. Otra opción era París, pero tres cuartos de lo mismo.

Así que me dije, vamos a ir al sitio que salga más barato desde la ciudad de origen…y la ganadora fue….redoble de tambores….LIVERPOOL!!!!!

La compañía aérea elegida fue como siempre mi amada Ryanair, que para mi son como los Gremlins, si sigues las tres reglas básicas NO TE PUEDE PASAR NADA, ¿de verdad? eso pensaba yo.

Una vez comprados los billetes empecé a buscar el hotel en booking y para el que lo desconozca, normalmente tienen ofertas del tipo, habitación doble con posibilidad de cancelación por X euros y sin posibilidad de cancelación por X-20, ¿qué hace uno? pues elegir la de sin posibilidad de cancelación que es mas barata ¿qué puede pasar?.

Hasta aquí todo bien ¿verdad? se ve que mi felicidad no podía durar, a los diez días de comprar el billete de avión mi querida Ryanair me manda un correo diciéndome que desde antes de la fecha de salida de mi vuelo hasta octubre no iban a volar a Liverpool. Me quedé a cuadros, en ese momento pasaron por mi cabeza todas las historias que había leido y releido de personas que se habían visto afectadas por este tipo de cosas.

Antes de ir a Dublin y coger al mismísimo Michael O´Leary de las pelotas y hacerle cantar las notas más agudas de la flauta mágica leí detenidamente el correo y me ofrecían devolverme el dinero o cambiarme el vuelo a otro aeropuerto. Mi mente no paraba de pensar y repensar, estaba claro que si me devolvían el dinero perdía el dinero del hotel, así que la única opción válida era cambiar de aeropuerto. Miré aeropuertos cercanos y encontré uno que tenía un vuelo que salía el mismo día pero llegaba mucho antes a Liverpool, con lo que ganábamos casi un día.

El siguiente objetivo era ponerme en contacto con la gente de Ryanair. Si vas a su página, el teléfono es un 807 que creo que facturan casi como una línea erótica, sólo que al que dan por el orto es a tí. En los foros decían que iba a salir más barato llamar por voIP a los teléfonos irlandeses, así que esa opción la tomé por si no me funcionaba el 807. Los llamé y siempre me decían que debido al inesperado volumen de llamadas no podían atenderme. Así como cuatro veces de un minuto cada una. Leyendo en los foros también decían que había mas posibilidades que te cogieran el teléfono por la mañana, así que al día siguiente llamé (desde el móvil 😦  más caro todavía) y por fin me lo cogieron a la tercera llamada. Conseguí cambiar el vuelo y volvíamos a estar en camino.

Finalmente, un día que estaba en el aeropuerto me acerqué al mostrador de Ryanair y le expuse mi situación a una chica muy amable que había y cuando le pregunté si los gastos desde el aeropuerto del primer aeropuerto de salida seleccionado al nuevo aeropuerto lo costeaba Ryanair (si, ya se que soy un optimista pero había que probar) me enseñó una amplia sonrisa que mas que eso era como que por dentro se estaba descojonando de la risa y me dijo que no se había dado el caso de que Ryanair pagara ese tipo de cosas.

Y todo esto me lleva a la siguiente reflexión, ¿es mala o buena suerte lo que ha pasado? pues depende como se mire, para mi ha sido buena suerte, porque:

  • si no hubiese pasado nada habríamos llegado a Liverpool a las doce de la noche con lo que el día ese habría estado perdido y ahora ganamos un día.
  • además al poder cambiar el vuelo no hemos perdido el hotel (que era una pasta dicho sea de paso)

Anuncios