Bueno, pues empezamos el segundo día y que mejor manera que bajar y meterse un desayuno de los wenos entre pecho y espalda, un almax por si las moscas y a desayunar como los campeones.

Como soy mas bien animal para estas cosas primero un platito con mis huevos revueltos, beans y beacon, un cafelito y un zumito de naranja, en estos casos lo mejor es primero lo salado y luego lo dulce, así que después de este comienzo un par de tostadas con mantequilla y mermelada y por último un par de magadalenas y un croissant con mantequilla y jamón de york.

Después de este mini homenaje, duchita y a patear la ciudad. Este día lo dedicamos a tiendas y a perdernos por ahí. Lo bueno de pegarse un homenaje de estos es que hasta las 5 o por ahí no te entras ganas de comer, al principio andas un poco aletargado, falto de reflejos pero poco a poco tus movimientos empiezan a parecerse al de un hipopótamo danzarín.

Intentando buscar una tienda en concreto nos perdimos por la ciudad y llegamos a la famosa Matthew Street en la que se encuentra el mítico bar The Cavern. Aquí en teoría es donde tocaron los Beatles por primera vez. El caso es que en esa misma calle hay otro cavern que está hermanado con éste y un poquito más pallá está el Lennon´s bar y una mijita más allá donde el otro y el de la moto se fumaron… vamos, que se le intenta sacar partido (yo también lo haría que leches) aunque para mi que el que parte allí el bacalao es el Liverpool FC.

Volviendo del hotel nos encontramos con esta cosa supergraciosa, no es nada más y nada menos que el yellow duck marine!!!!

Es un autobús que hace una minigira por la ciudad contándote la historia de la ciudad/beatles etc y que en el momento de más éxtasis te meten en el río…

Ya por la noche y como el frío arreciaba nos fuimos a un Steak House a dar buena cuenta de en mi caso una peaso hamburguesa de ternera con patatas fritas. Se ve que el ansia me pudo porque desde que tengo el aparato en los dientes no había intentado semejante proeza, pero todo fue estupendamente, no se si era el hambre o la pinta que me pimplé mientras nos comíamos el pan de ajo con quesito por encima que nos pedimos (eran cuatro porciones de pan pero parecían porciones de pizza) que me nublaba un poco el entendimiento.

Total, un día agotador pero con final feliz 😀

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