Y por fin llegamos al tercer día, para variar desayuno como manda el manual del turista, huevos revueltos, salchichas y beans, repetí de salchichas y huevos revueltos y después el clásico de tostadas y croissant.

Ya en la calle decidimos hacer un poco de turismo, fuimos camino de la catedral anglicana de Liverpool. Para ir allí pasamos por Chinatown, pero sólo por la puerta, no nos adentramos…

Y al ladito estaba la catedral.

Bien, a la torre se puede subir por el módico precio de 5 libras por cabeza. Primero subes en ascensor hasta el cuarto priso y luego coges otro hasta el décimo, un poco de escaleras y ya puedes disfrutar de las vistas de toda la ciudad.

Ya por la noche, fuimos a cenar a un japonés que vimos en una de nuestras idas y venidas y nos llamó la atención y creo que estos videos os dirán porqué…

Muy simpatico lo de la cinta transportadora de sushi 😉 Funciona de la siguiente manera, cada plato tiene un color y un precio asociado, cuando terminas de comer, cuentas los platos y a pasar por caja 😉

¿Cual es el problema? pues que esto es como las pipas, ves pasar platos y los quieres casi todos con lo que al final la cuenta se te puede ir a la estratosfera 😉

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